¿Qué es al resistencia antimicrobiana?

La resistencia antimicrobiana se refiere a la capacidad que desarrollan los microorganismos (bacterias, virus, hongos, parásitos) para sobrevivir y reproducirse cuando se enfrentan a fármacos (antimicrobianos) a los que antes eran sensibles.

La resistencia antimicrobiana es un fenómeno que se da de forma natural en los microorganismos para adaptarse a situaciones y medios dañinos para ellos, pero el uso indebido de fármacos en personas y animales está acelerando el proceso.

El consumo de antibióticos es la principal causa de aparición de esta resistencia, que se puede minimizar con un uso racional y responsable.

Resistencia antimicrobiana y Resistencia a antibióticos, ¿Es lo mismo? 

Los antibióticos son fármacos utilizados para combatir infecciones causadas por bacterias. Por tanto, la resistencia a antibióticos se refiere a la resistencia que presentan las baterias frente a los antibióticos.

La resistencia antimicrobiana es un término más amplio, que abarca la resistencia frente a fármacos de otros tipos de microorganismos, como virus, hongos y parásitos.

Una amenaza para la salud pública

La resistencia a los antibióticos es hoy una de las mayores amenazas para la salud y el desarrollo de la población mundial. Puede afectar a cualquier persona, sea cual sea su edad o país en el que viva.

Como consecuencia, cada vez es mayor el número de infecciones (como neumonía, tuberculosis, gonorrea, salmonelosis) cuyo tratamiento se vuelve más difícil por la pérdida de eficacia de los fármacos. Este fenómeno prolonga las estancias hospitalarias, aumenta los costos médicos y también la mortalidad.

complementos alimenticios

Recuerda: el uso inadecuado de antibióticos en personas o animales provoca que las bacterias se hagan resistentes a los tratamientos.

Medidas de prevención y control

De acuerdo con la normativa europea, las autoridades competentes de los Estados miembros recopilan cada año información sobre la resistencia a los antimicrobianos de un número representativo de diferentes bacterias, tanto de los humanos, de los animales productores de alimentos, como de los alimentos.

Los resultados de esta vigilancia se incluyen cada año en el “Informe de la UE sobre resistencia a los antimicrobianos en bacterias zoonóticas e indicadoras procedentes de humanos, animales y alimentos”, que se elabora de forma conjunta por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC-European Centre for Disease Prevention and Control).

Los resultados recopilados de estos informes ponen en evidencia que las bacterias que causan toxiinfecciones alimentarias con mayor frecuencia, como Salmonella o Campylobacter, muestran una resistencia significativa a los antimicrobianos comunes en humanos.

Además, en cumplimiento de una resolución no legislativa del año 2011 del Parlamento Europeo, a nivel nacional está vigente el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) 2019-2021, que establece las siguientes medidas estratégicas:

  1. Vigilancia del consumo de antibióticos y de la resistencia a los mismos.
  2. Control de la resistencia a antibióticos.
  3. Prevención de la necesidad de antibióticos.
  4. Investigar el fenómeno de las resistencias.
  5. Formación en la materia.
  6. Comunicación y sensibilización de la población.

Algunos datos

Según un estudio realizado por el ECDC:

  • Las infecciones causadas por bacterias resistentes a antibióticos causaron 33.000 muertes en el año 2015 en Europa, que supone una cifra similar en la salud pública resultante de sumar gripe, sida y tuberculosis.
  • El 75% de los casos se derivan de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria y el 39% de las infecciones están provocadas por bacterias resistentes a antibióticos de última línea, como la colistina y los carbapenemas, de importancia crítica para la salud humana.
  • En España, la cifra anual de muertes atribuibles a infecciones de bacterias resistentes asciendes a 3.000 (según los datos del Registro de Actividad de Atención Especializada).

Aunque no todos los datos son negativos. Como consecuencia de la aplicación de la primera edición del PRAN 2014-2018 se han conseguido en España, entro otros logros, los siguientes:

  • Se ha reducido un 7,2% el consumo total de antibióticos en la salud humana entre 2015 y 2018.
  • En el área veterinaria, las ventas en antibióticos se han reducido un 32,4% entre 2014 y 2017.

¿Qué puedes hacer tú?

En el fenómeno de las resistencias, todas las personas podemos hacer algo, según sea nuestro ámbito de actuación:

La población en general

  1. Tomar antibióticos solo cuando los recete un profesional sanitario.
  2. No pedir antibióticos si los profesionales sanitarios dicen que no son necesarios.
  3. Seguir las instrucciones del profesional sobre cómo, cuándo y durante cuánto tiempo usarlos.
  4. Completar el tratamiento prescrito y, si sobran, no guardarlos para una siguiente vez ni compartirlos con nadie, eliminarlos adecuadamente a través de un punto SIGRE.
  5. No utilizar los que les han sobrado a otras personas.
  6. No usarlos en caso de resfriados y gripes, no son eficaces pues no actúan frente a los virus. Tampoco son analgésicos (alivian el dolor) ni antipiréticos (combaten la fiebre).
  7. No administrar a los animales bajo cuidado medicamentos no prescritos por personal veterinario.

Los profesionales sanitarios

  1. Evitar las infecciones velando por la limpieza de las manos, el instrumental y el entorno.
  2. Prescribir y dispensar antibióticos solo cuando sean necesarios, de conformidad con las directrices en vigor.
  3. Notificar las infecciones resistentes a los antibióticos a los equipos de vigilancia.
  4. Informar a los pacientes sobre cómo tomar los antibióticos correctamente, la resistencia a estos fármacos y los peligros de su uso indebido.
  5. Informar a los pacientes sobre cómo se pueden prevenir las infecciones (por ejemplo, vacunándose, lavándose las manos, velando por la seguridad de las relaciones sexuales o cubriéndose la boca y la nariz al estornudar).

El sector agrícola-ganadero

  1. Administrar antibióticos a los animales únicamente bajo supervisión veterinaria.
  2. No utilizar antibióticos para estimular el crecimiento ni para prevenir enfermedades en animales sanos.
  3. Vacunar a los animales para reducir la necesidad de antibióticos y utilizar alternativas a estos siempre que las haya.
  4. Fomentar y aplicar buenas prácticas en todos los eslabones de la producción de alimentos de origen animal y vegetal.
  5. Fomentar la bioseguridad en las granjas para prevenir las infecciones mediante la mejora de la higiene y el bienestar de los animales.

Para ampliar la información

Página oficial PRAN – AEMPS

Vigilancia de Resistencias Antimicrobianas – MAPA

Resistencia a los antimicrobianos – OMS

Noticias y novedades sobre la resistencia antimicrobiana – ELIKA

Fecha de creación: 28-03-2012

Fecha de actualización: 27-08-2019